DISRUPTORES 2026: ¿innovamos para vivir mejor o para ganar más?

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¿Qué hacía tardigradoviajero en una gala de innovación?

El jueves 15 de octubre asistí a la sexta edición de los DISRUPTORES Innovation Awards 2026, organizada por DISRUPTORES, de EL ESPAÑOL, en el Palacio de Neptuno de Madrid. Era un evento gratuito sobre innovación e inteligencia artificial, con cóctel incluido. Tampoco vamos a engañarnos.

Pero había algo más. A mi escala y salvando todas las distancias, también soy un inversor intentando poner en marcha una startup, investigando las posibilidades de la inteligencia artificial mediante el ensayo y error, con cierto afán periodístico y, sobre todo, muchas ganas de aprender y conocer.

Mi inversión no se mide en millones de euros. De momento consiste principalmente en tiempo, formación, trabajo y una buena dosis de paciencia. Tampoco tengo detrás grandes recursos económicos ni equipos de investigadores, pero eso no significa que no pueda encontrar puntos en común con quienes estaban allí.

La curiosidad me llevó hasta el Palacio de Neptuno y me permitió descubrir iniciativas que probablemente me habrían pasado desapercibidas. También regresé con algunas reflexiones que van bastante más allá de una entrega de premios.

Escenario de los DISRUPTORES Innovation Awards 2026 en Madrid
DISRUPTORES Innovation Awards 2026, Palacio de Neptuno, Madrid. Fotografía propia. · Fotografía propia

Mucha inteligencia artificial, ¿y la ética?

Durante la gala, la inteligencia artificial fue protagonista de buena parte de las intervenciones. Se habló de productividad, transformación empresarial, investigación, competitividad y oportunidades de negocio. Había proyectos interesantes, objetivos claros y una visión bastante definida de cómo incorporar estas tecnologías a diferentes sectores.

Pero eché en falta algo: una reflexión más profunda sobre sus consecuencias y la responsabilidad de quienes las desarrollan y utilizan. Mucha implementación, mucha estrategia empresarial y bastante menos cuestionamiento ético.

Las empresas parecen capaces de incorporar innovaciones a una velocidad extraordinaria cuando permiten aumentar la productividad, reducir costes o mejorar sus resultados económicos. Invierten, investigan, experimentan y asumen riesgos, algo perfectamente legítimo.

Sin embargo, cuando se trata de proteger la privacidad, garantizar la seguridad de los usuarios o anticiparse a posibles consecuencias negativas, esa determinación no siempre resulta tan evidente. No cuestiono los beneficios empresariales. Lo que cuestiono es por qué la rentabilidad económica y el bienestar social no reciben la misma atención.

Si somos capaces de innovar tan deprisa para ganar más, ¿por qué no somos igual de rápidos para vivir mejor?

Los derechos digitales no pueden ser un añadido

Una de las intervenciones que más me interesó fue la de Luisa Alli, coordinadora del Observatorio de Derechos Digitales y directora general de la Fundación Hermes, encargada de inaugurar la gala. Defendió la necesidad de incorporar los derechos digitales desde el propio diseño de la tecnología, de manera semejante a como hemos comenzado a incorporar criterios de sostenibilidad ambiental.

La comparación resulta especialmente acertada. Durante mucho tiempo desarrollamos actividades económicas sin prestar suficiente atención a sus consecuencias medioambientales. Hoy asumimos que producir no justifica contaminar sin límites. ¿Por qué no aplicar el mismo criterio a la tecnología?

Privacidad, protección de datos, seguridad de los menores o derecho a recibir información veraz no deberían considerarse obstáculos para innovar. Son derechos que tenemos como personas y que no deberíamos perder cuando entramos en un entorno digital.

Durante su intervención también se mencionaron acontecimientos de septiembre y las reacciones de grandes operadores de inteligencia artificial. Aquello me hizo preguntarme cuánto hay de preocupación genuina por la seguridad y cuánto de estrategia empresarial para proteger su reputación y su posición en el mercado. Ambas motivaciones pueden coexistir, pero las medidas de protección deberían anticiparse a los problemas, no depender de que surja una polémica o una obligación legal.

En esta cuestión tenemos responsabilidades compartidas. Las empresas deben valorar las consecuencias de sus decisiones; las instituciones, proteger nuestros derechos y promover políticas adecuadas; y los ciudadanos, asumir también nuestras obligaciones y participar activamente en la construcción de un entorno digital más seguro.

Queremos conservar el control sobre nuestra vida, nuestros datos y nuestras decisiones. Para conseguirlo necesitamos información, capacidad de elección y herramientas que no nos conviertan en simples espectadores.

La responsabilidad de una empresa no debería medirse únicamente por lo que promete, sino por lo que está dispuesta a hacer cuando actuar responsablemente puede reducir sus beneficios.

Cincuenta proyectos, diez premios y mucho talento

Una de las cosas que más me gustó fue la variedad de iniciativas representadas. La innovación no consiste únicamente en crear una startup tecnológica. También significa investigar nuevos materiales, mejorar procesos industriales, desarrollar tratamientos médicos o transformar actividades tradicionales.

A los asistentes nos obsequiaron con el anuario Los 50 más disruptores, que recoge los candidatos y proyectos de esta edición, además de una suscripción anual a la revista y al diario EL ESPAÑOL. Una buena oportunidad para conocer iniciativas que merecen atención independientemente de que hayan recibido un premio.

Ejemplar del anuario Los 50 más disruptores abierto por la página de Isabel Abánades
Isabel Abánades en el anuario Los 50 más disruptores, DISRUPTORES / EL ESPAÑOL. Fotografía del ejemplar personal. · Contenido editorial: DISRUPTORES / EL ESPAÑOL; fotografía propia

Estos fueron los diez galardonados:

Infografía DISRUPTORES 2026 con diez categorías en azul Caribe y ganadores en terracota
Diez categorías y sus ganadores. Fuente: DISRUPTORES / EL ESPAÑOL, consulta 16/10/2026. Infografía creada para tardigradoviajero con apoyo de IA. · Fuente de datos: DISRUPTORES / EL ESPAÑOL; diseño editorial tardigradoviajero con apoyo de IA

Entre los premiados destacaría Qilimanjaro Quantum Tech, por su trabajo en computación cuántica; Pyratex, por el desarrollo de materiales textiles avanzados; y Tekniker, por su participación en proyectos científicos de gran precisión.

También merece especial atención Laura Ferrer, investigadora de HIPRA y ganadora del reconocimiento a la investigación por SpeedCell, un proyecto europeo que busca reducir los tiempos necesarios para desarrollar y fabricar vacunas frente a futuras amenazas infecciosas.

Pero no todos los proyectos que me interesaron resultaron ganadores. Entre los finalistas destacaría Opentop, de la Fundación Valenciaport; Alsa, por sus iniciativas de digitalización; Ikerlan, por su actividad investigadora y tecnológica; e Isabel Abánades, por sus investigaciones sobre materiales avanzados y sus posibles aplicaciones en medicina y medioambiente.

No pretendo realizar un análisis técnico de cada iniciativa. Para eso están el anuario y las publicaciones especializadas. Me interesa destacar que detrás de ellas hay personas intentando resolver problemas concretos y que muchas de sus soluciones pueden tener un impacto que trasciende el rendimiento económico.

Las buenas ideas también necesitan apoyo

Otro acierto de los premios fue reconocer a actores que muchas veces quedan en segundo plano: inversores, instituciones, centros tecnológicos y responsables de equipos investigadores. Sin financiación, colaboración y estructuras que permitan desarrollar el conocimiento, muchas buenas ideas difícilmente pasarían de ser proyectos sobre el papel. Y aunque la investigación sea un trabajo colectivo, reconocer individualmente a quienes coordinan esos esfuerzos también tiene sentido.

Durante la gala se habló además de la posición de España en la carrera tecnológica. No somos el líder europeo, pero contamos con profesionales, empresas e instituciones capaces de convertirnos en un referente en diferentes ámbitos y desempeñar un papel dinamizador, conectando talento, inversión e investigación.

En esa misma línea resulta interesante la expansión de DISRUPTORES Américas y la incorporación de una categoría dedicada a Latinoamérica. Compartir conocimientos y oportunidades entre ambos lados del Atlántico puede resultar tan importante como competir con los grandes operadores internacionales.

Una gala con luces y sombras

El contenido mereció la pena, aunque el ambiente también dejó algunas sensaciones menos agradables. Me sorprendieron ciertos comportamientos más propios del postureo empresarial que de un encuentro para reconocer el talento ajeno. Grupos bastante cerrados, algunas ínfulas, conversaciones paralelas y personas más pendientes de relacionarse con determinados asistentes que de escuchar a quienes estaban sobre el escenario.

Entiendo que el networking forma parte de estos eventos, pero precisamente por eso resulta llamativo que algunas personas parezcan poco dispuestas a relacionarse fuera de sus propios círculos. Y si estamos allí para reconocer el trabajo de otros, prestar atención debería ser una muestra elemental de respeto.

La puesta en escena tuvo detalles originales, como las estatuillas realizadas mediante impresión 3D. También disfrutamos de la actuación de Clara Lorenzo, que amenizó la gala combinando el canto y el violín, aportando un contrapunto artístico a una noche eminentemente empresarial.

Clara Lorenzo cantando con micrófono durante la gala DISRUPTORES 2026
Clara Lorenzo cantando durante la gala, en la que también actuó como violinista. Fotografía propia. · Fotografía propia

Una coincidencia con Pedro Mujica que no me parece casual

Mientras escuchaba la intervención sobre los derechos digitales, encontré una conexión con las reflexiones de Pedro Mujica, autor de Superhumanos, sobre las que ya escribí en tardigradoviajero en el artículo No quiero ser superhumano.

La cuestión es muy parecida: la inteligencia artificial debería ayudarnos a desarrollar nuestras capacidades sin sustituir nuestro criterio, nuestra responsabilidad ni nuestra capacidad para decidir.

Diseñar tecnología respetando los derechos digitales significa precisamente reconocer que no basta con desarrollar herramientas cada vez más potentes. También debemos preguntarnos cómo afectan a nuestra autonomía y qué parte del control sobre nuestra vida estamos dispuestos a ceder.

No creo que esta coincidencia sea casual. Desde ámbitos diferentes estamos llegando a una preocupación común: la tecnología avanza a una velocidad extraordinaria, pero todavía tenemos pendiente decidir cómo queremos relacionarnos con ella.

¿Hasta dónde queremos llegar?

Regresé de la gala con una impresión positiva sobre muchos de los proyectos que conocí y con la convicción de que tenemos talento suficiente para desarrollar iniciativas extraordinarias.

También volví con algunas ideas para tardigradoviajero. Escuchar a personas que trabajan con presupuestos y recursos de otra dimensión no significa que sus experiencias no puedan servirnos a quienes estamos empezando. A veces la diferencia está en la escala, no tanto en los problemas que intentamos resolver.

Pero, sobre todo, regresé pensando que seguimos prestando mucha más atención a lo que la tecnología puede hacer que a lo que realmente queremos conseguir con ella.

La tecnología debería ayudarnos a tener más control sobre nuestra vida, no a perderlo en nombre del progreso.

Porque quizá la pregunta más importante no sea hasta dónde podemos llegar, sino a dónde queremos llegar y quién debe decidirlo.

Fuentes y transparencia

Este artículo combina mi experiencia personal como asistente a los DISRUPTORES Innovation Awards 2026 con información contrastada en las siguientes fuentes, consultadas el 16 de octubre de 2026:

DISRUPTORES / EL ESPAÑOL: los diez ganadores de los Innovation Awards 2026.

DISRUPTORES / EL ESPAÑOL: intervención de Luisa Alli sobre derechos digitales.

Fotogalería oficial de los DISRUPTORES Innovation Awards 2026.

Anuario Los 50 más disruptores, edición 2026, entregado durante la gala.

Las observaciones sobre el ambiente, las prioridades empresariales y las motivaciones de los operadores tecnológicos corresponden a valoraciones personales. La referencia a septiembre procede de mi recuerdo de la intervención presencial, no de una transcripción oficial.

Las fotografías de la gala son propias. La fotografía del anuario reproduce contenido editorial de DISRUPTORES / EL ESPAÑOL, identificado en su pie.

Artículo elaborado con apoyo de inteligencia artificial para documentación, contraste de fuentes y edición, bajo criterio y supervisión del autor.

tardigradoviajero

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